sábado, 8 de diciembre de 2018

Guadalupe Reinas 2018


#GudalupeReinas 2018
Este año he estado tratando de leer más mujeres escritoras. Lo más difícil, creo, es que una tiene que tomárselo como propósito porque lo cierto es que las librerías y recomendaciones y listas siguen plagadas de escritores hombres. Escribo plagadas a propósito, porque queda claro que hay y han habido siempre maravillosas escritoras que por razones de género no han alcanzado la fama que sus pares varones. Sus libros no se editan con regularidad. O tal vez suceda lo que me pasa con Clarice Lispector, que es que cada que encuentro un libro suyo lo veo por encima de los $400 pesos y mi pequeño bolsillo acaba aprovechando en otro puesto en donde por ese monto pueda obtener dos o más libros de interés. 

Me he encontrado que leer mujeres es muy diferente. Por primera vez, y desde que tomé esas pequeñas sesiones de compartencia sobre mujeres en la literatura el año pasado, me doy cuenta de que me estoy dando cuenta cuando un hombre escritor escribe a una mujer. Pequeños detalles en la narrativa, en sus monólogos internos, que hacen que las letras me salten y que piense "esto no lo diría una mujer". 

Me pasó con "An Unnecesary Woman" de Rabih Alameddine. Fueron detalles pequeñísimos, y aunque me gustó mucho el libro y el personaje, había a ratos momentos en que me costaba trabajo creer que así pensaría una mujer. Puedo conceder que podría ser debido a que la mujer que habita la novela es libanesa. ¿Diferencia cultural? 

Me pregunte lo mismo hace un par de semanas que me leí "The woman in the window". Un best seller del momento que me dieron en un intercambio de libros que se armó en San Luis. Aquí no tuve duda alguna. La personaje está tan claramente escrito por un hombre para ser best seller que no le creí nada ni a ella ni al narrador. Si hacía una mención más sobre el escote de un personaje secundario, habría estado tentada a lanzar el libro por la ventana. No lo hice. Lo terminé. A regañadientes. Por la simple razón de que a veces me leo los best sellers sólo para recordarme que también en el mundo de los libros hay estrellas pop prefabricadas que viven más del marketing que de su talento al escribir o de crear buenas historias. 

En fin, esta vez escribo (y vaya que hace mucho que no escribía por aquí) porque me topé con el Maratón de Lectura Feminista #GuadalupeReinas2018 de librosb4tipos. Me parece una idea fantástica, así que me puse a inspeccionar el librero para sacar textos escritos por mujeres que aún no he llegado a leer, nutriendo así mi lista de TBR (to be read, por ser leídos). 

Acá abajo les pongo el reto para que se sumen y les comparto algunos de los libros que estoy por leer:

1.- "Ningún reloj cuenta esto": me fui un día a la librería con el objetivo único de comprar mujeres escritoras mexicanas. Rivera Garza fue entre las que saltaron a la lista y creo que es un excelente lugar para empezar.  

2.- "Under the net" de Iris Murdoch. Conseguí este libro en Amate Books, en el pleno andador de Oaxaca. Ahí tienen una buena selección de libros en inglés y todo un estante de libros de descuento y usados que salen a buen precio. Debo confesar que primero pensé en Iris Munro. Pero no, es Murdoch, quien es escritora de origen irlandés que ahora vive en Inglaterra. Este texto está en una lista de los mejores 100 libros en lengua inglesa del siglo XX. La pongo a ella en este punto porque Irlanda es un país que me fascina y al que quisiera visitar y habitar algún día. 

3.- "Top Girls" de Caryl Churchill. Me sorprende notar que creo nunca haber leído una obra de teatro escrita por una mujer.... miento...tenía Los Monólogos de la Vagina y los leí religiosamente hasta que presté el libro y nunca regresó. Haré una nota mental para leer más teatro...

4.- "A vindication of the rights of Woman" Mary Wolstonecraft: esta escritora es, además de una reconocida feminista inglesa del siglo XVIII, la madre de Mary Shelley, creadora de Frankenstein. Como fanática de Shelley, creo que ya era hora de conocer además la obra de su madre, a quien realmente no llegó a conocer ya que murió poco después del parto, pero quien sin duda fue una inspiración para su hija, habiendo trascendido a través de sus textos. 

5.-"Une mort trés douce" de Simone de Beauvoir: me encontré este libro en una librería de usado de la Zona Rosa en CDMX, luego de buscarlo por mucho tiempo. En él, Simone escribe sobre la muerte de su madre. Cuando mamá estaba enferma, yo estuve en la búsqueda de libros que me ayudaran a, no sé, continuar, comprender, o por lo menos a ver esta confusión de emociones reflejada en otro ser humano. Aún no perdono a Salman Rushdie por "Luka and the fire of life" que compré por el título no más para ver si ayudaba en el momento. Lo odié. Es una basura total que no sé si odié porque tenía otra expectativa del momento o porque realmente apesta. Pero tiempo más tarde, ya después del huracán, me encontré con este pequeño texto de Simone. Aún estoy renuente a avanzar entre sus páginas, porque leer "La mujer rota" me rompió algo para siempre, pero lo incluyo porque hace falta ya darle vuelta a la página. 

6.- "Demasiada Felicidad" Alice Munro. Cuentos. Ya leí algunos. Confieso que tengo una pésima memoria. A veces leo un libro y no recordaré jamás la trama o el nombre de los personajes. Pero recordaré lo que me hicieron sentir... y los cuentos que ya leí de este texto me han dejado un poco o con el corazón roto o con la risa de algo inesperado...

7.- "Rey de Picas" de Joyce Carol Oates. Le pregunte a mi amiga María sobre sus libros favoritos. Uno de Gaarder y este, que nunca había escuchado mencionar. Parece ser un thriller. O policiaco. ¡Cualquiera de los dos me va!

8.- Poemas, de Maya Angelou. A Maya la descubrí en una charla que dio en el Hay Festival. Me bajé un podcast con su voz y no paré de reír y llorar mientras le escuchaba. Era una de esas mujeres que ocupan todo el aire de una habitación, o de un auditorio entero, porque le sacan el aliento a todas las personas que estén a su alrededor. I know why the caged bird sings, su novela autobiográfica (entre varias que tiene), me cambió algo para siempre. No puedo dejar de amarla y admirarla y leer su poesía, tan rítmica y tan reivindicativa y tan fuerte y tan alegre...tan romántica, diría ella (creo yo), es una delicia para cualquier día. 

9.- "The left hand of darkness" Ursula K. Le Guin: hago trampa porque éste es el que estaba leyendo antes del Maratón. The dispossessed the K Le Guin ha sido uno de los textos que más me ha marcado en los últimos años. Una novela de ciencia ficción que retrata un mundo de anarquismo sindical de una manera que ningún texto sobre anarquismo había logrado transmitirme. Así el poder de la literatura. Hace lo que la teoría no puede explicar: crea mundos que tienen sentido. Por eso sigo con esta novela que retrata otro planeta donde los humanos transitan entre un género y otro sin problema. 

10.- "La amiga estupenda" de Elena Ferrante. Está en el estante desde hace un par de años cuando María y yo íbamos a hacer un club de libros a distancia. Así que por fin lo retomo porque veo que además ha hecho olas por todas partes y que están por lanzar la serie basada en el libro de Ferrante... a ver si sí. Le tengo reticencia porque yo y los best sellers no solemos ser amigas, pero le daré otra oportunidad. 

No hago promesas falsas, porque estoy segura de que no acabaré esta lista TBR en los días del Maratón. Al final, no hace falta. El punto es conocer mujeres escritoras, compartirlas, recrearlas, acariciar sus páginas y hablarles como amigas porque al final del libro, tal vez lo sean. 


sábado, 16 de septiembre de 2017

Mara. #VivasnosQueremos

De niña estuve en una clase de defensa personal. Creo que tenía 11 años. Fue una clase para mujeres que impartió algún instructor en el patio de mi primaria. Lo recuerdo contar que las mujeres pensamos que una patada en los huevos sería el golpe más certero para defendernos. "No va a ser tan fácil que lo hagan de tal forma que lo tiren al suelo, o que las deje ir". Señaló,antes de decir: "los ojos son el punto más vulnerable. Si van a luchar, vayan por los ojos".

Han pasado años y todavía me pregunto si sería capaz de presionar los pulgares en las cuencas de alguien hasta hacer que los ojos se le salten de la cara. Lo he pensando muchas veces. Casi tantas como veces he recordado saber, desde antes de tener llaves de la casa, que ponerme las llaves entre los nudillos podía servir como arma de defensa personal.

Sé  muchas otras cosas que ahora circulan. Que si hay que caminar en el sentido opuesto a los coches. Que si es mejor gritar "fuego" que "ayuda" cuando estás tratando de llamar la atención.

Sé estas y muchas otras cosas porque soy mujer. Porque en algún punto entre quinto y sexto de primaria me empezaron a crecer los senos y de pronto el mundo era un lugar mucho más hostil que antes. De por sí nunca entendí porqué la necesidad de cubrirme las piernas y los calzones con lycra cuando jugaba a dar vueltas en el patio escolar. La diferencia entre la permisividad de ser niña y andar en traje de baño y ser niña y andar en ropa interior, para mí, quedaba en los grados de calor.

Ayer mataron a otra mujer. No murió, ni se accidentó. La mataron. La mataron por ser mujer. Por esa vulnerabilidad que viene dada no por naturaleza sino por el contexto violento y amenazante que pesa siempre en mis (tus) espaldas. El mismo peso que me hace checar si alguien me sigue cuando camino sola por la calle.. el mismo que me hizo darme cuenta, en varias ocasiones, que sí me seguían.

El 15 de septiembre será, en adelante, una fecha de luto para su familia. Recordarán que ese fue el día en que encontraron a Mara, a su Mara, envuelta como muñeca en una sábana, en algún camino de cualquier lugar. ¿Qué habrás sentido, mujer, cuando te supiste en peligro? ¿Recordaste todos los consejos que sabemos, injustamente, desde niñas?

Una planea sus estrategias ¿saben? Pides un uber o un cabify o la empresa que sea, porque crees que estarás más segura que pidiendo taxi, porque crees que estarás más segura que tomando un camión, porque eso es más seguro que caminar por la noche y porque no piensas dejar de salir a la calle, de salir, de vivir, de divertirte. Llamas a tu servicio porque sabes que si algo pasa, #simematan, al menos podrán ver qué ruta tomaste. A lo mejor al menos te encuentran. ¿No lo piensan ustedes? Porque yo sí. Porque yo sí he pensado que no estoy segura ni en la calle, ni en el camión, ni en el taxi, ni en el uber... pero si me pierdo, si me esfumo, dejaré una pista que puedan seguir. Una que ojalá les brinde al menos una respuesta de dónde acabé. ¿Dónde acabé? ¿Dónde acabó Mara?

A veces pienso que no es el miedo lo que paraliza, sino la injusticia. No es justo que desde los 11 sepa que tengo que ir a por los ojos. No es justo que mire sobre mis hombros cuando camino por la calle temiendo no por mi celular o mi cartera, sino por mi vida. Por mi cuerpo. Por mi cuerpo que tantas veces me han hecho sentir que no es mío. El que trato de esconder cuando camino con rapidez frente a un hombre que no es que me mire. Me acosa. Porque sabe. Sabe que no es una mirada de observar, ni siquiera de deseo. Es de poder. De saber que puede mirarme e incomodarme y hacerme caminar más rápido. De saber que nadie le censura. Que no pasa nada. Que puede matarme y no pasada nada. QUE NO PASA NADA.

Pienso en Mara y pienso en la gente que la esperaba en casa. En el temor que sintieron cuando no llegó. Pienso en ella y en lo que pasó por su mente cuando supo. Cuando supo... #Simematan. Si me matan sepan que fui por los ojos. Que lo que siento es rabia. Que habré sabido que no habría justicia, porque en este país nunca la hay. Pero sobre todo sepan que viví. Que #Simematan fue porque salí. Como Mara. Porque no nos quedamos ni nos quedaremos en casa. Porque hemos tomado las casas y las calles y las seguiremos tomando y seguiremos saliendo y seguiremos buscando que tanto las casas como la calle sean espacio para nosotras. Espacios donde podamos salir sin sentir el peso que cuelga como horca, como opresión en la espalda. Que seguimos saliendo sin dejar que esto nos haga caminar más lento. Sin dejar que esto nos haga detenernos. Que salió. Que Mara salió y que salimos y que salgo y que seguiremos saliéndonos hasta de la piel.

Lo siento mucho Mara. Me dueles Mara. Me duele el mundo también.


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Pasé 34 años sin que me pasara nada.  Nada más allá de lo injustamente inevitable. Más allá de los acosos callejeros, me sentía tan... tan afortunada. No tenía una historia que contar. Hasta que sentí su mano bajo mi falda cuando me tomó una foto en la cola de la caja del supermercado. En. La. Cola. De. La. Caja. Del. Súper.

Siempre pensé que resonaría en mi cabeza ("¡a por los ojos!"). Siempre pensé que sería capaz de tirar un puñetazo certero y contundente...

Al final nada...

Fue Reshi a quien me volqué porque es mi espacio seguro.

Y tú, mujer, que te disculpaste por él. Que me miraste a los ojos y te disculpaste en su lugar, a la que miré boquiabierta y no supe qué decirte porque no pude creer que tú, mujer, te estuvieras disculpando porque él metió su mano bajo mi falda: te perdono. Y quisiera tanto decirte que no tiene que ser así. Que es injusto. Que no tenemos que saber desde los 11. Que no hay apologías. Que el amor no es esta estupidez cómplice y permisiva que nos dijeron que era. Que lo siento. Que lo siento tanto. Por ti y por mí.



Para aquellas que no tengan espacio seguro: seamos el espacio unas de otras. Vayamos apoyándonos con los nosotros que también quieren ser parte de él.



Y muchachos, si me leen... conozco bien todos los pasos y recomendaciones. Me sé de memoria el sal acompañada, no tomes taxis de la calle, camina donde hay luz, cambia de banqueta, a por los ojos, a por los ojos...

No necesito que me lo digas más. Nos los hemos dicho entre nosotras desde niñas.

Necesito que vayas y te juntes con los tuyos y discutas de cómo esa masculinidad tóxica asquerosa es la que los está matando a ustedes también. La que pone a los morros de esta región entre los primeros índices de asesinato. La que es violenta, e injusta. Necesito que vayas y la cambies. Que te juntes y la cambies. Que hables de esto hasta que se ponga de moda y haya mil corrientes y se hagan memes y parezca una trivialidad. Que se hable de esto en las escuelas y hasta en las series y que nazcan ustedes y sepan, también, que hay otras cosas. Que siempre ha habido. Que esto no es justo. Que no tiene que ser así. Que puede ser distinto. Necesito que salgas y discutan entre ustedes sobre cómo deconstruir la violencia y cómo hacernos un espacio de planeta más seguro, ahora sí, pa todos y todas.

Ahí las mujeres les llevamos ventaja. De décadas. De siglos.

Cuidémonos, mujeres.

Nos quiero vivas.

Nos quiero afuera.





jueves, 27 de julio de 2017

Un año.

¿Por qué será que nos encanta la tortura? Eso de que los mexicanos nos reímos de la muerte no se lo creo a nadie. Somos unos dramáticos y nos encanta la tragedia.

Por eso hoy, mami, después de echarme una ronda de lloradera con música instrumental y Eddie Veder de fondo, decidí mejor celebrar un poco la fortuna de ser tu hija, siempre y para siempre.

Así que me puse la playlist de Happy Songs....

Shake it oh babyyyy now,

twist and shout....

Y pensé en cómo me enseñaste a bailar rock n' roll en la sala de la casa, dando vueltas y vueltas y vueltas y vueltas....

Shake it Mamá.

Te amamos siempre.

Un año.

miércoles, 26 de julio de 2017

A un año

Me ha tomado un año saber en qué día te moriste.

Desde días antes, semanas antes, deje de fijarme. Los días pasaban entre tu hora de despertar y de dormir.

No supe en qué día te moriste. Tampoco supe la hora. Parecía una noche más larga de lo que fue. Recuerdo que mi hermano vio su reloj. Justo cuando te fuiste. ¿Se acordará de que hora era? ¿O se le habrá ido de la memoria como a mí los días?

No pasa un día en que no te extrañe, mamá. Te encuentro cada vez más en los espacios que dejaste. En sonidos que hago sin darme cuenta hasta que me recuerdan que te extraño. En la falta que me hacen tus abrazos. Siempre fuiste tú la que mejor supo escucharme. Aún cuando no lo hacías. Aún cuando no entendías nada. Qué fortuna contar con tu corazón abierto y con tus brazos.

Todo ha estado en pausa desde que te fuiste, mamá. Poco a poco siento que a veces las cosas arrancan. Que despierto y que despierta el mundo conmigo y que andamos hacia ninguna parte, pero andamos, mamá.

No puedo esperar a mudarme y empezar lejos de este tiempo pausado de paréntesis en el que estoy desde que te fuiste. Tengo ganas de barrerle el polvo a la casa nueva y con ello sacudirme el mío. Tengo ganas de sembrar. Quiero organizar los libros y sacarlos de las cajas y dejarme consolar por sus millones de páginas mientras les acaricio el lomo recordándote, mamá.

Qué prisa tengo de sentir que la película sigue.

No es que quiera dejarte atrás.

Es que siento que es adelante donde me esperas. ¿Qué cosas me llevaré para contarte cuando nos encontremos? ¿Qué risas e historias habré de contarte, mamá?

Nunca supe qué día te moriste hasta que alguien hizo la descortesía de recordármelo hoy. Es que el tuyo fue uno de esos días fuera del tiempo. Suspendido en el aire pesado de la habitación.

Amaneció el mundo al día siguiente distinto, mamá. Desde entonces no somos los mismos. Tu cambio de cuerpo a cenizas nos dejó un poco desarmados. Supongo que nos hemos pasado todo el año tratando de poner las cosas en su lugar.

No es que hayas dejado un espacio vacío, mamá. Es que ahora yo ocupo un espacio más grande y no he sabido si llenármelo de flores, o de libros, o de silencios. A lo mejor tendría que haberlo llenado con risas y ganas de vida y de expansión.

Parece a veces una enorme traición, esa. Como si te dejara atrás. Como si tuviera que seguir pensando que fue horrible y soñando que fue horrible y sintiendo lo horrible de las cosas que fueron...

Tú seguro de vez en cuando te das tus vueltas por acá y te aburres del halo ensombrecido que tiene todo. Seguro te darán más ganas de venir una vez que disipe la niebla. Cuando huela a mojada la tierra. Cuando esté por salir el sol.

A un año de tu ausencia, aquí sigues mamá. Aquí seguimos todos.

Te amo.


miércoles, 10 de mayo de 2017

Día de mi Mamá

Sigo revolviendo tus cajones cada que voy a casa. Espero encontrarte en cada cosita que dejaste atrás. Quedan pedazos tuyos en la colección de medallas y recuerdos de tus viajes que traías "para regalar" y que al final guardabas en algún cajón, esperando el siguiente cumpleaños o la siguiente Navidad para dejarlos olvidados de nuevo en su bolsita de regalo.

Quedan muchos recuerdos tuyos en tus cosas. Uso tu viejo celular para poder ver tus fotos. Me río cuando descubro que hacías capturas de pantalla porque no sabías bajar las imágenes a tu memoria. Ahí tienes, entre los videos cursis que mandabas y que ahora extraño, fotos de nosotros en la nueva casa, con Mía, en nuestras salidas... recuerdos de cosas que no viviste pero que compartiste con nosotros a la distancia. Me das ternura.

Me dan ternura las recetas que guardabas en tus notas, una tras otra. Pasteles y cupcakes y pollo oriental. Nunca las hacías. Algo me dice que las guardabas para nosotras.  Para esos días en que te llamábamos con preguntas de novatas en cocina o para pedirte ideas de qué cocinar para impresionar.

Paseo por las aplicaciones que tenías en tu tableta. Por recuerdos de cuando te la pasaste meses jugando plantas contra zombies. Pienso en los zapatos que compraste en esa tienda en línea con ofertas gringas que al final ni te quedaron y me los pongo yo.

Pienso en ti cada que toco tus cosas. Te platico en mi cabeza. Me río contigo.

Me aferro y me aferro a encontrarte en todas las cosas que dejaste, mamá.

Me pregunto si no estarás ahí, escondida entre tus collares de fantasía, o los imanes de Nueva York, o los labiales rojos que ahora me pongo todos los días.

A veces creo que vienes a sentarte conmigo un rato. Te pones a ver la tele. Todavía no sale la nueva temporada de esa novela boba que veías antes de partir. Te prometo que me la voy a echar completita cuando salga, para que vengas a verla tú también.

Te extraño todos los días.

(Estás aquí todos los días.) Ya sé, mamá. Ya sé.



PS.- Te compré una taza para té el año pasado. Dice "best mom ever".  La había guardado en la alacena y entre los viajes y las cosas, la perdí. Aún está guardada en la alacena. Te espera. Me pondré hoy los aretes negros que te dí al año pasado. Tu collar que dice "mamá". Seguiré tocando tus cosas como para sentirte. ¿Qué hicimos el año pasado, mamá?


sábado, 27 de agosto de 2016

Just Breathe....

Yes I understand
That every life must end, uh huh
As we sit alone
I know someday we must go, uh huh

Oh I'm a lucky man
To count on both hands
The ones I love
Some folks just have one
Yeah others they got none, uh huh

Stay with me
Let's just breathe

Practiced on our sins
Never gonna let me win, uh huh
Under everything
Just another human being, uh huh

Yeah, I don't want to hurt
There's so much in this world
To make me bleed

Stay with me
You're all I see

Did I say that I need you?
Did I say that I want you?
Oh if I didn't, I'm a fool you see
No one knows this more than me
As I come clean

I wonder everyday
As I look upon your face, uh huh
Everything you gave
And nothing you would take, uh huh
Nothing you would take
Every thing you gave

Did I say that I need you?
Did I say that I want you?
Oh if I didn't, I'm a fool you see
No one knows this more than me
I come clean

Nothing you would take
Every thing you gave
Hold me 'till I die
Meet you on the other side


- Pearl Jam


lunes, 1 de agosto de 2016

I did not die.




Do not stand at my grave and weep.
I am not there; I do not sleep.
I am a thousand winds that blow.
I am the diamond glints on snow.
I am the sunlight on ripened grain.
I am the gentle autumn rain.
When you awaken in the morning's hush
I am the swift uplifting rush
Of quiet birds in circled flight.
I am the soft star that shines at night.
Do not stand at my grave and cry;
I am not there; I did not die.

- Mary Elizabeth Frye


De los días previos....

Qué días esos, antes de tu partida.

Ya estabas con la mente en otra parte, mamá. Se te veían en los ojos las ganas de descansar.

Estuviste tú siempre más tranquila que nosotros.

El desfile de personas, las pláticas superfluas, las visitas. Acomodarte la almohada, las medicinas, buscar qué cosa sería posible que aún pudieras comer.

Los últimos días ya no comiste nada.

¿Para qué llenarte la panza, en lugar del alma?

Estoy segura que estabas recogiendo memorias que llevarte por allá. Los olores, las sonrisas, la caricia en la frente, la canción.


Eligiendo qué cosas hacía falta llevarse y cuáles no.

Tú tan tranquila y nosotros...

Pues así. Esperando...

Tic-toc.

¿Te acuerdas que me hiciste una broma, mamá?

¿Te acuerdas de cómo te reías con este par de ángeles que te mandaron, mamá?

¿Te acuerdas de tenernos a todos juntos, hasta a tu nieta peluda, en casa, mamá?

Seguro que eso fue cuando pensaste que ya era tiempo...

cuando nos viste reírnos juntos y supiste que todo estaría bien.

Así fue, poco a poco, que empezaste a dejar ir tus ropas y tu aliento.

Como la actriz que regresa al escenario por un último aplauso. Se va despidiendo, poco a poco, hasta que se encienden las luces del teatro...

Se encendieron las luces, mamá.

Pero aquí estamos.


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