martes, 30 de octubre de 2012

Día de muertos


Se llamaba Hava, que significa “vida”.

Hasta el día en que se fue no cerró los ojos… supongo que llevó su nombre hasta en la última mirada.

Le armamos su altar aquí en la casa. Sueño con que venga a visitarme en sueños. Le puse un camino de flores hasta la puerta y en las ventanas, para que el olor la guíe hasta la casa. No conoce esta casa todavía. Espero que nos venga a visitar...


Historia del día de muertos en San Cristóbal

Nos subimos a la combi para ir a “la feria” porque según decían ahí se podían comprar las cosas para la ofrenda. “Oiga, quiero ir al mercado donde están las flores, ¿usted pasa por ahí?” pregunté. Contestó una señora envuelta en su chal y con bastón “yo ahí me bajo, si quieres”.


De ahí en todo el camino esto fue lo que me contó:

Se llama Diega.

Diega tuvo 8 hijos y es viuda. Me contó que había trabajado toda su vida como mula (así me dijo, como mula, tapándose un poquito la boca para que sólo yo la escuchara).
Como mula, pues, trabajó Diega para sacar a sus 8 hijos adelante. Uno es contador y otro profesor. Los otros estudiaron hasta la prepa o la secundaria. Como haya sido cada uno tiene un trabajito para irse armando la vida.

El marido de Diega le dijo que si se moría no se buscara a otro señor y que mejor se pusiera a sacar a sus hijos adelante. Ella le contestó que si ella se moría primero no se volviera borracho, que sacara a los hijos y a la otra esposa que tuviera si quisiera, pero nada de andar tirado por las esquinas tomando.

Al final él se murió primero. Así que hoy iba Diega en el camión para comprar sus flores para el panteón. “Hay que visitar a los muertitos” dice. A veces tiene una muchas cosas que hacer y por eso no da tiempo, pero el día de muertos es nuestra obligación, dice, llevarles sus flores y su comida y pasar un rato con ellos.

Diega tuvo una hija una vez. La bautizó pequeñita porque estaba enferma. El día del bautizo la iglesia estaba hermosa y llena de flores, había música. La bebé, de menos de 40 días, la tomó del cuello y le dijo “mamá” cuando el Padre le echó el agua por encima.

A los 40 días su hijita se murió. Lloraba día y noche me contó Diega. Eso fue hasta que una noche escuchó como que tocaban la puerta. Se despertó y vio al espíritu de su niña al pie de la cama. Cuando le preguntó que dónde estaba la niña señaló al cielo y dijo “con Dios”. Diega se sorprendió mucho, porque la niña era muy chiquita para poder hablar. Dice que Dios deja que los espíritus de los niños, como son pequeñitos, vayan y vengan por ahí. Los de los grandes sólo tienen el día de muertos…

Así pues Diega compraría flores, muchas flores, para llevar al panteón a la tumba de su papá, su mamá, su suegro, su suegra y su marido…

Eso fue lo que me contó hoy en el camión.


Mientras tanto yo estaré esperando a que Hava nos visite en sueños este 1 o 2 de noviembre. A mí que no me digan que los perritos no tienen alma. Hava la tenía y seguro anda por ahí chupando mantequilla cuando nadie la ve, sacando tierra de las maceteras, persiguiendo gatos que nunca alcanzará y durmiendo cuando quiere a los pies de mi cama.
Te extrañamos Hava hermosa. Buen camino y que el olor del cempasúchil te guíe hasta nosotros esta semana.



Con amor,

 tu humana.

lunes, 27 de agosto de 2012

una tarde de verano

Respiro profundamente el aire limpio del bosque que rodea a SCLC. Mi casa se erige en la orilla, entre pinos y hippies que son los únicos que viven por acá.
Me conecto al internet sacando una silla a un costado de la puerta de la casa porque, de otra forma, la señal no llega y hay que andar persiguiéndola con la lap en las manos por todo el lugar.

(suena Silvio Rodríguez al fondo)

Reshi anda en casa de un amigo nuevo y mientras tanto yo disfruto de la casa, de una cerveza, de mis pies fríos y los sonidos de pájaros que se preparan para ir a dormir.

La luz se va, poco a poco, bajando por entre los árboles y el cerro de junto y la casa se queda sumida en la oscuridad. Me alumbra la luz de la compu y el foco del interior de la casa...

Llegar a SCLC ha sido una experiencia fantástica. Me sobrecoge la fortuna que uno tiene a veces cuando las estrellas parecen ordenarse todas apuntando el camino a seguir. Me pesa sólo ( y digo sólo porque yo lo acentuaré aunque la RAE diga que no va), sólo, decía, la falta de Hava que sería tan feliz aquí.

Te sacaría al río a diario, mi querida compañera, y compartirías con los perros hippies que no usan collar ni correa. Te encantaría el frío del bosque y la frescura de la tierra sobre tu panza. Te harías amiga de los 4 perros gigantes de Luca, te acariciaría todo el mundo en el andador...

Moverías la cola todo el tiempo como lo hiciste siempre.

Me haces tanta falta.

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Ante la ausencia queda el disfrute de encontrarse aquí con mi compañero de aventuras y con el corazón lleno de preguntas y cosas por descubrir.

Empecé la escuela con una ceremonia maya, compartí con compañer@s nuev@s la verguenza de los juegos de impro y el despego que viene después de un ejercicio para abrir los chakras (así de en onda están los posgrados acá)....

Disfruto de los bares, de escuchar hablar francés, español, inglés, tsotsil, alemán, tojolabal, tseltal...todo en la misma cuadra.

Disfruto de las hermosas señoras de cabellos trenzados y manos como semillas de cacao.

Disfruto del amor y del corazón pleno de sentirme, ahora sí, en camino.

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(y sigue al fondo, Silvio....)

Vamos a andar
En verso y vida atentos
Levantando el recinto
Del pan y la verdad

Vamos a andar
Matando el egoísmo
Para que por lo mismo
Reviva la amistad

Vamos a andar
Hundiendo al poderoso
Alzando al perezoso
Sumando a los demás

Vamos a andar
Con todas las banderas
Trenzadas de manera
Que no haya soledad

Vamos a andar
Para llegar
A la vida

domingo, 22 de julio de 2012

So long and thanks for all the fish...

Maletas listas, cajas cargadas...con todo y Gaoth en el auto estamos listos para una nueva aventura. A diferencia de otras ocasiones, esta vez no me sobrecoge el terror...tengo sólo un dolor en la espalda resultado de armar y desarmar cajas y una emoción enorme en el corazón.

En estos días de conlcuir asuntos en el D.F. nos tocó recorrer la ciudad de punta a punta varias veces. Sobra decir que con el peri cerrado fueron de esas veces de pesadilla en que uno quiere bajarse a matar a golpes al inconsciente que se pasa el amarillo y tapa la intersección... pero aún así...me quedo pensando en tantas cosas que agradecer a esta enorme ciudad, con todo y su caos y tráfico del demonio.

Más que toda la cultura, el arte, la fiesta... agradezco su enorme diversidad, poderse una cruzar con todo tipo de personas (y personajes), su mente abierta, sus oportunidades.

Del DF me despido después de haberme acostado desnuda en su plaza principal junto con míles otr@s, después de haber marchado por sus calles en busca de un mundo mejor, después de haber recorrido con la bicla y con la División la ciudad de madrugada.... me despido de amistades que seguirán a la distancia y de algunas otras que serán vencidas por ella, me despido de la familia y los lugares cotidianos y conocidos.

Así pues, !hasta pronto D.F.! que la próxima vez que te visite esté abierto periférico, sean vacaciones y pueda venir a recorrerte con el gusto de saber que no me tengo que quedar a luchar con tu tráfico infernal.

Me voy a un lugar donde espero que el tiempo alcance. Para todo...

Pero como siempre...te llevo para que me lleves.

Con amor,

Tu próximamente ex-citadina.

martes, 10 de julio de 2012

Pedro Parques contra la literatura, capítulo 1



Esta es una historia verídica, que me contó una niña que cargaba un pequeño vagoncito naranja lleno de libros multicolor. De tanto en tanto me la encuentro en el camino y repetimos el ritual de compartir historias y leer libros. Empezaré con el cuento por donde ella empezó….

Pedro parques contra la literatura.

Hubo una vez un niño de nombre Pedro Parques. Creció este Pedro Parques en un mundo injusto y  desequilibrado, pero creció. Pedro Parques creció y creció y vio mucho la televisión. Poco leyó Pedro Parques, poco le atraían las hojas gastadas de los clásicos ni el olor a nuevo de los nuevos. Leyó poco este pequeño niño y escuchó menos.  No obstante, hábil era él, y simpático… y en el fondo, muy en el fondo, noble de corazón.
Escaló cuestas este Pedro Parques por su mundo injusto y desequilibrado. Muchas de ellas artificiales, pero las subió. Un día llegó hasta la cima de una de ellas, verde y pegajosa, infinitamente verde, complaciente y seductora, y ahí arriba se quedó. Construyó un palacio de cristal que dejaban ver hacia fuera mucho y hacia dentro nada. Se rodeó de otras gentes que admiraban su cima verde pegajosa y su castillo cómodo. Ahí se quedó Pedro Parques, y desde ahí se dedicó a mirar y a juzgar a los que estaban abajo, seguro de que era más feliz que nadie en su palacio de cristal.
Abajito y a la izquierda de su colina, vivían muchas personas que no querían subir a la cima verde y pegajosa. Falsa les parecía esta, llena de recovecos vacíos, el camino plagado de espejismos. Al final, creían, les esperaba una cumbre verde, muy verde, pero muy solitaria.
Abajo y a la izquierda andaban estos aldeanos, singulares porque, a diferencia de Pedro Parques, construían sus casas de vidrios claros que dejaban ver el interior. Transparentes eran estas casas, casas que compartían entre ellos y ellas, casas que llenaban de piso a techo con libros multicolores que llenaban sus cabezas y sus corazones.
Abajo y la izquierda había muchas carencias, pero se llenaban los huecos del hambre y la sed con palabras y poesía. Por las noches, se sentaban ellos y ellas a compartir junto al fuego escueto un mar de libros multicolores, de enseñanzas, de aprendizajes y de corazón.
Una vez una niña pequeña se preguntó por qué Pedro Parques no bajaba nunca al pueblo a leer con ellos. Se encaminó entonces la pequeña niña hacia la colina y empezó a subir. Subía y subía y se topaba con otra gente que había quedado encantada con los encantos de la colina y que trataba de construir en sus laderas. Malos ojos le echaba esta gente a la niña pequeña que, tras de sí, arrastraba un vagoncito naranja lleno de libros multicolor. “Aquí arriba no hacen falta libros, sino televisores” le decían.
La pequeña niña subió y subió. En su camino trataron de quemar sus libros, de robarlos, de esconderlos. Le regalaron revistas, le ofrecieron televisores, le mostraron telas delicadas de hermosos bordados, joyas riquísimas de gran costo. Le dijeron que había que ponerse a dieta, que tenía que viajar en avión, que había que ir al extranjero en lugar de andar arrastrando sus libros multicolor…
En esas andaba la pequeña niña cuando, después de mucho caminar, llegó por fin al castillo de cristal.
Ahí  recuperó el aliento, se paró muy derechita, abrió uno de sus libros, y luego leyó:
“Somos lo que hacemos, pero principalmente, lo que hacemos para cambiar lo que somos”
En este primer día en que la niña subió, Pedro Parques no la escuchó. La oyó, pero no la escuchó. Acto seguido le subió a la televisión y gritó desde una ventana alguna frase que había oído decir a algún presentador…
A la niña esto le pareció muy extraño. “Habré escogido un libro inadecuado” pensó. Así que bajó la colina y pensó en regresar más tarde con otro libro multicolor…

….

Aquí acabó el primer relato que me contó la niña del vagoncito naranja. Me pregunto yo qué le habrá leído al día siguiente a Pedro Parques. ¿Qué la habrías leído tú?

Pd.- La cita, me dijo después, era de Eduardo Galeano. Pensé entonces que era una niña muy interesante para andar citando a Galeano en la cima de las colinas a tan temprana edad, a lo que contestó con que la educación comunitaria resultaba siempre de mejor calidad.

miércoles, 27 de junio de 2012

What dreams may come...

Extraño el olor de su pelo...

Poner la cabeza sobre su pecho y sentirse embriagada del olor a tierra, a calma, a calor. Recorrer con los dedos su pelo brillante y negro. Acariciarle la panza para que mueva la cola.

Mi movedora de cola.

Mi compañera, mi amiga, mi hermana.

Mi cachorra saltarina con ojos infinitos.

Todavía no puedo escribir...

...pero juro que la escuché, al día siguiente, resoplar por la mañana.

Como lo hacía cada mañana, por 12 años, cuando te miraba con los ojos grandes sin ganas de levantarse aún.

Mi Havaline,

...in that kingdom by the sea.

jueves, 17 de mayo de 2012

larga noche

No tengo ganas de dormir. Quiero quedarme la noche entera mirándola. Pensando...

Quiero imaginarme que la envuelvo con una luz clara y brillante que la acompañará por siempre.

Hava duerme ahora más profundo. Los últimos días fueron difíciles para ella. Cambió de veterinario y se siente algo mejor.

Parte de ella sangra hacia adentro. Poco a poco se cansa un poco más. Sin embargo sigue mirándome con esos ojotes cafés para mirar enseguida su correa, casi gritando que quiere salir a pasear. Ahora no camina mucho. Anda un poco y se cansa. De todas formas olisquea el aire y se divierte. Le viene bien.

Yo. Yo me vuelvo un mar de lágrimas. A ratos pienso que no debería de estar triste. Debería concentrarme en haberme encontrado con este ser que me ha dado tantas cosas de forma tan sincera y sin ninguna condición. Lo agradezco de veras.

No obstante me adelanto a su ausencia y pienso que el mundo será un poco menos brillante sin Hava aquí. O quién sabe. A lo mejor de pronto me doy cuenta de que Hava estará en todas partes, y en mí, para siempre. Entonces las cosas no se ven tan mal.

Mañana salgo temprano y la dejaré por unos días. Sé que estará bien con mamá y papá. Ellos también están tristes...para ellos también llenó la casa de pisadas ruidosas y de pelos de perrito y de momentos felices.

Mi Hava querida. Tomo tu patita entre mis manos y pienso que al final somos lo mismo. Hermanas las dos.

Buenas noches Havita.

martes, 15 de mayo de 2012

Y uno aprende...

A Hava le he aprendido muchas cosas a través de los años...

He aprendido a saber qué está pensando, si tiene ganas de jugar, si quiere comerse lo que me estoy comiendo, si le gusta mucho una persona o no...

También aprendí que compartir la cama, aunque sea con una perrita de 50 y tantos kilos, es mejor que dormir sola.

Aprendí qué ruidito hacer cuando tiene pesadillas para dormirla sin despertarla. Aprendí que un perro entrenado nos hace más felices a las dos, pero que un perro debe ser siempre un perro, por lo que no me importa si alguna vez se comió mis únicos zapatos de tacón, o si no le gusta quedarse quieta por horas sentada a un lado de la mesa...

Ahora que está enferma veo aún más todas las cosas importantes que aprendí de ella.

La primera es que, no importa lo mal que te sientas, o el mal humor que tengas, cada vez que llega a tu casa alguien que amas hay que hacer fiesta. ¡Qué alegría encontrarnos una vez más!

La veo de pronto cansada. Hemos pasado un par de días sin dormir. Sin embargo Hava no deja de ser Hava. Le gusta mover la cola cada vez que huele comida, aunque la haga vomitar. Le gusta jugar y olerlo todo. Le gusta que la acaricien todo el tiempo. Le gusta estar rodeada de gente.

Al final le gusta ser feliz. Aunque se sienta mal, aunque esté muy enferma, aunque sabe que está compartiendo los úlitmos días con nosotros, me mira siempre con sus grandes ojos cafés y sonríe con la cola.

Yo me derrito cada vez que la veo sonreír.

Hay que ser como Hava, todos los días.

Sleepless nights

Acaricio su negro cabello mientras la escucho dormir intranquila. Respira con paso acelerado. Pasó una noche larga y yo también.
Mi perra no sólo es mi perra. No es sólo una perra y ya. Es mi amiga. Entre mis dedos que con suavidad la acarician trata de descansar.
Quiero pensar que no le duele nada. Quiero pensar que se irá a dormir y despertará de mejor ánimo, como ayer.
Quiero llevarla a pasear hoy también, y a diario.
Quiero abrazarla hasta que decida partir del mundo mientras, con calma, le acaricio su cabello negro, todavía hermoso y brillante como siempre.
Quiero que sepa que no estará sola nunca. Que sepa que yo también lo sé.
Besos y paz para Hava, que ahorita sueña con correr....

te quiero Hava.

martes, 27 de marzo de 2012

bye bye love.


Mi Hava está enferma
Siempre pensé que habiendo sido tan perfecta ella, habría de irse una noche de luna llena, entre sueños, sobre mi cama, conmigo.
Hoy Hava está enferma y nos dan la noticia de que no hay nada que hacer, más que esperar...
Yo me aferro como persona que soy a lo impermanente. Quisiera que no se fuera nunca. Que no me doliera pensar en sus ojitos que se cierran. Que no me diera miedo enfrentar al mundo sin ella.
Me lleno de arrepentimientos pensando: ¿y si hubiera dicho algo de su pancita que se veía inflada en lugar de pensar que estaba un poco gordita? ¿ Y si hubiera estado viviendo con nosotros? seguro yo me habría dado cuenta de que algo andaba mal...
pero al final no importa.
Porque Hava tiene 12 años, y los perritos a su edad son ya mayores. Ni todos los veterinarios de todo el mundo podrían encontrar una forma de hacer que ella viviera para siempre y bien, conmigo.
Pienso en que me duele al infinito no poder acompañarla todo el día los siguientes días. Pienso en que en un mundo más humano podría pasar sus días, los que fueran, dejándola lamer mantequilla fresca de mi cuchara y acariciándola mirándola dormir.
Pienso que me da terror ir a verla....pero que no puedo esperar para acariciar su pelito suave, lleno de canas, y abrazarla como lo he hecho cada vez que estoy con ella.
Siento que se me muere una partecita. Que los relojes paren y que el mundo se quede quieto. Que mi Hava está enferma y no hay nada que hacer.
A mi y a sus humanos no nos queda más que dar las gracias de haber compartido el tiempo con un extraordinario ser. La Hava que sabía reconocer el sonido del coche cuando llegaba. La Hava que apoyaba su cabeza sobre ti y te lamía las manos cuando llorabas. La Hava que no podría tener suficientes caricias, que cargaba su correa para que la llevaras a pasear, la Hava que nos ama, incondicionalmente, ante todo y para siempre.
Así llegan sus últimos días aquí como Hava....confío en que habrá de trascender como algo más. Confío en que cuando llegue el momento en que quiera decir adiós lo sabremos, y estaremos ahí a su lado para compañarla en el último respiro...por un rato.
Sé que nos estará esperando, a sus humanos, a su manada, en la orilla del río. Sé con seguridad que habrá de llevarme al otro lado.
Y así, en otro momento, en otro espacio, nos volveremos a acompañar.
Te amamos Hava querida. Gracias por ser durante 12 años la perrita más hermosa, la compañera más fiel, la cómplice más profunda.
Llenaremos tus últimos días de las cosas que te gustan...y habré de estar ahí para acariciarte la cabeza cuando quieras irte a dormir.
Te amo siempre. Babar. Tu humana.