domingo, 22 de julio de 2012

So long and thanks for all the fish...

Maletas listas, cajas cargadas...con todo y Gaoth en el auto estamos listos para una nueva aventura. A diferencia de otras ocasiones, esta vez no me sobrecoge el terror...tengo sólo un dolor en la espalda resultado de armar y desarmar cajas y una emoción enorme en el corazón.

En estos días de conlcuir asuntos en el D.F. nos tocó recorrer la ciudad de punta a punta varias veces. Sobra decir que con el peri cerrado fueron de esas veces de pesadilla en que uno quiere bajarse a matar a golpes al inconsciente que se pasa el amarillo y tapa la intersección... pero aún así...me quedo pensando en tantas cosas que agradecer a esta enorme ciudad, con todo y su caos y tráfico del demonio.

Más que toda la cultura, el arte, la fiesta... agradezco su enorme diversidad, poderse una cruzar con todo tipo de personas (y personajes), su mente abierta, sus oportunidades.

Del DF me despido después de haberme acostado desnuda en su plaza principal junto con míles otr@s, después de haber marchado por sus calles en busca de un mundo mejor, después de haber recorrido con la bicla y con la División la ciudad de madrugada.... me despido de amistades que seguirán a la distancia y de algunas otras que serán vencidas por ella, me despido de la familia y los lugares cotidianos y conocidos.

Así pues, !hasta pronto D.F.! que la próxima vez que te visite esté abierto periférico, sean vacaciones y pueda venir a recorrerte con el gusto de saber que no me tengo que quedar a luchar con tu tráfico infernal.

Me voy a un lugar donde espero que el tiempo alcance. Para todo...

Pero como siempre...te llevo para que me lleves.

Con amor,

Tu próximamente ex-citadina.

martes, 10 de julio de 2012

Pedro Parques contra la literatura, capítulo 1



Esta es una historia verídica, que me contó una niña que cargaba un pequeño vagoncito naranja lleno de libros multicolor. De tanto en tanto me la encuentro en el camino y repetimos el ritual de compartir historias y leer libros. Empezaré con el cuento por donde ella empezó….

Pedro parques contra la literatura.

Hubo una vez un niño de nombre Pedro Parques. Creció este Pedro Parques en un mundo injusto y  desequilibrado, pero creció. Pedro Parques creció y creció y vio mucho la televisión. Poco leyó Pedro Parques, poco le atraían las hojas gastadas de los clásicos ni el olor a nuevo de los nuevos. Leyó poco este pequeño niño y escuchó menos.  No obstante, hábil era él, y simpático… y en el fondo, muy en el fondo, noble de corazón.
Escaló cuestas este Pedro Parques por su mundo injusto y desequilibrado. Muchas de ellas artificiales, pero las subió. Un día llegó hasta la cima de una de ellas, verde y pegajosa, infinitamente verde, complaciente y seductora, y ahí arriba se quedó. Construyó un palacio de cristal que dejaban ver hacia fuera mucho y hacia dentro nada. Se rodeó de otras gentes que admiraban su cima verde pegajosa y su castillo cómodo. Ahí se quedó Pedro Parques, y desde ahí se dedicó a mirar y a juzgar a los que estaban abajo, seguro de que era más feliz que nadie en su palacio de cristal.
Abajito y a la izquierda de su colina, vivían muchas personas que no querían subir a la cima verde y pegajosa. Falsa les parecía esta, llena de recovecos vacíos, el camino plagado de espejismos. Al final, creían, les esperaba una cumbre verde, muy verde, pero muy solitaria.
Abajo y a la izquierda andaban estos aldeanos, singulares porque, a diferencia de Pedro Parques, construían sus casas de vidrios claros que dejaban ver el interior. Transparentes eran estas casas, casas que compartían entre ellos y ellas, casas que llenaban de piso a techo con libros multicolores que llenaban sus cabezas y sus corazones.
Abajo y la izquierda había muchas carencias, pero se llenaban los huecos del hambre y la sed con palabras y poesía. Por las noches, se sentaban ellos y ellas a compartir junto al fuego escueto un mar de libros multicolores, de enseñanzas, de aprendizajes y de corazón.
Una vez una niña pequeña se preguntó por qué Pedro Parques no bajaba nunca al pueblo a leer con ellos. Se encaminó entonces la pequeña niña hacia la colina y empezó a subir. Subía y subía y se topaba con otra gente que había quedado encantada con los encantos de la colina y que trataba de construir en sus laderas. Malos ojos le echaba esta gente a la niña pequeña que, tras de sí, arrastraba un vagoncito naranja lleno de libros multicolor. “Aquí arriba no hacen falta libros, sino televisores” le decían.
La pequeña niña subió y subió. En su camino trataron de quemar sus libros, de robarlos, de esconderlos. Le regalaron revistas, le ofrecieron televisores, le mostraron telas delicadas de hermosos bordados, joyas riquísimas de gran costo. Le dijeron que había que ponerse a dieta, que tenía que viajar en avión, que había que ir al extranjero en lugar de andar arrastrando sus libros multicolor…
En esas andaba la pequeña niña cuando, después de mucho caminar, llegó por fin al castillo de cristal.
Ahí  recuperó el aliento, se paró muy derechita, abrió uno de sus libros, y luego leyó:
“Somos lo que hacemos, pero principalmente, lo que hacemos para cambiar lo que somos”
En este primer día en que la niña subió, Pedro Parques no la escuchó. La oyó, pero no la escuchó. Acto seguido le subió a la televisión y gritó desde una ventana alguna frase que había oído decir a algún presentador…
A la niña esto le pareció muy extraño. “Habré escogido un libro inadecuado” pensó. Así que bajó la colina y pensó en regresar más tarde con otro libro multicolor…

….

Aquí acabó el primer relato que me contó la niña del vagoncito naranja. Me pregunto yo qué le habrá leído al día siguiente a Pedro Parques. ¿Qué la habrías leído tú?

Pd.- La cita, me dijo después, era de Eduardo Galeano. Pensé entonces que era una niña muy interesante para andar citando a Galeano en la cima de las colinas a tan temprana edad, a lo que contestó con que la educación comunitaria resultaba siempre de mejor calidad.

miércoles, 27 de junio de 2012

What dreams may come...

Extraño el olor de su pelo...

Poner la cabeza sobre su pecho y sentirse embriagada del olor a tierra, a calma, a calor. Recorrer con los dedos su pelo brillante y negro. Acariciarle la panza para que mueva la cola.

Mi movedora de cola.

Mi compañera, mi amiga, mi hermana.

Mi cachorra saltarina con ojos infinitos.

Todavía no puedo escribir...

...pero juro que la escuché, al día siguiente, resoplar por la mañana.

Como lo hacía cada mañana, por 12 años, cuando te miraba con los ojos grandes sin ganas de levantarse aún.

Mi Havaline,

...in that kingdom by the sea.

jueves, 17 de mayo de 2012

larga noche

No tengo ganas de dormir. Quiero quedarme la noche entera mirándola. Pensando...

Quiero imaginarme que la envuelvo con una luz clara y brillante que la acompañará por siempre.

Hava duerme ahora más profundo. Los últimos días fueron difíciles para ella. Cambió de veterinario y se siente algo mejor.

Parte de ella sangra hacia adentro. Poco a poco se cansa un poco más. Sin embargo sigue mirándome con esos ojotes cafés para mirar enseguida su correa, casi gritando que quiere salir a pasear. Ahora no camina mucho. Anda un poco y se cansa. De todas formas olisquea el aire y se divierte. Le viene bien.

Yo. Yo me vuelvo un mar de lágrimas. A ratos pienso que no debería de estar triste. Debería concentrarme en haberme encontrado con este ser que me ha dado tantas cosas de forma tan sincera y sin ninguna condición. Lo agradezco de veras.

No obstante me adelanto a su ausencia y pienso que el mundo será un poco menos brillante sin Hava aquí. O quién sabe. A lo mejor de pronto me doy cuenta de que Hava estará en todas partes, y en mí, para siempre. Entonces las cosas no se ven tan mal.

Mañana salgo temprano y la dejaré por unos días. Sé que estará bien con mamá y papá. Ellos también están tristes...para ellos también llenó la casa de pisadas ruidosas y de pelos de perrito y de momentos felices.

Mi Hava querida. Tomo tu patita entre mis manos y pienso que al final somos lo mismo. Hermanas las dos.

Buenas noches Havita.

martes, 15 de mayo de 2012

Y uno aprende...

A Hava le he aprendido muchas cosas a través de los años...

He aprendido a saber qué está pensando, si tiene ganas de jugar, si quiere comerse lo que me estoy comiendo, si le gusta mucho una persona o no...

También aprendí que compartir la cama, aunque sea con una perrita de 50 y tantos kilos, es mejor que dormir sola.

Aprendí qué ruidito hacer cuando tiene pesadillas para dormirla sin despertarla. Aprendí que un perro entrenado nos hace más felices a las dos, pero que un perro debe ser siempre un perro, por lo que no me importa si alguna vez se comió mis únicos zapatos de tacón, o si no le gusta quedarse quieta por horas sentada a un lado de la mesa...

Ahora que está enferma veo aún más todas las cosas importantes que aprendí de ella.

La primera es que, no importa lo mal que te sientas, o el mal humor que tengas, cada vez que llega a tu casa alguien que amas hay que hacer fiesta. ¡Qué alegría encontrarnos una vez más!

La veo de pronto cansada. Hemos pasado un par de días sin dormir. Sin embargo Hava no deja de ser Hava. Le gusta mover la cola cada vez que huele comida, aunque la haga vomitar. Le gusta jugar y olerlo todo. Le gusta que la acaricien todo el tiempo. Le gusta estar rodeada de gente.

Al final le gusta ser feliz. Aunque se sienta mal, aunque esté muy enferma, aunque sabe que está compartiendo los úlitmos días con nosotros, me mira siempre con sus grandes ojos cafés y sonríe con la cola.

Yo me derrito cada vez que la veo sonreír.

Hay que ser como Hava, todos los días.

Sleepless nights

Acaricio su negro cabello mientras la escucho dormir intranquila. Respira con paso acelerado. Pasó una noche larga y yo también.
Mi perra no sólo es mi perra. No es sólo una perra y ya. Es mi amiga. Entre mis dedos que con suavidad la acarician trata de descansar.
Quiero pensar que no le duele nada. Quiero pensar que se irá a dormir y despertará de mejor ánimo, como ayer.
Quiero llevarla a pasear hoy también, y a diario.
Quiero abrazarla hasta que decida partir del mundo mientras, con calma, le acaricio su cabello negro, todavía hermoso y brillante como siempre.
Quiero que sepa que no estará sola nunca. Que sepa que yo también lo sé.
Besos y paz para Hava, que ahorita sueña con correr....

te quiero Hava.

martes, 27 de marzo de 2012

bye bye love.


Mi Hava está enferma
Siempre pensé que habiendo sido tan perfecta ella, habría de irse una noche de luna llena, entre sueños, sobre mi cama, conmigo.
Hoy Hava está enferma y nos dan la noticia de que no hay nada que hacer, más que esperar...
Yo me aferro como persona que soy a lo impermanente. Quisiera que no se fuera nunca. Que no me doliera pensar en sus ojitos que se cierran. Que no me diera miedo enfrentar al mundo sin ella.
Me lleno de arrepentimientos pensando: ¿y si hubiera dicho algo de su pancita que se veía inflada en lugar de pensar que estaba un poco gordita? ¿ Y si hubiera estado viviendo con nosotros? seguro yo me habría dado cuenta de que algo andaba mal...
pero al final no importa.
Porque Hava tiene 12 años, y los perritos a su edad son ya mayores. Ni todos los veterinarios de todo el mundo podrían encontrar una forma de hacer que ella viviera para siempre y bien, conmigo.
Pienso en que me duele al infinito no poder acompañarla todo el día los siguientes días. Pienso en que en un mundo más humano podría pasar sus días, los que fueran, dejándola lamer mantequilla fresca de mi cuchara y acariciándola mirándola dormir.
Pienso que me da terror ir a verla....pero que no puedo esperar para acariciar su pelito suave, lleno de canas, y abrazarla como lo he hecho cada vez que estoy con ella.
Siento que se me muere una partecita. Que los relojes paren y que el mundo se quede quieto. Que mi Hava está enferma y no hay nada que hacer.
A mi y a sus humanos no nos queda más que dar las gracias de haber compartido el tiempo con un extraordinario ser. La Hava que sabía reconocer el sonido del coche cuando llegaba. La Hava que apoyaba su cabeza sobre ti y te lamía las manos cuando llorabas. La Hava que no podría tener suficientes caricias, que cargaba su correa para que la llevaras a pasear, la Hava que nos ama, incondicionalmente, ante todo y para siempre.
Así llegan sus últimos días aquí como Hava....confío en que habrá de trascender como algo más. Confío en que cuando llegue el momento en que quiera decir adiós lo sabremos, y estaremos ahí a su lado para compañarla en el último respiro...por un rato.
Sé que nos estará esperando, a sus humanos, a su manada, en la orilla del río. Sé con seguridad que habrá de llevarme al otro lado.
Y así, en otro momento, en otro espacio, nos volveremos a acompañar.
Te amamos Hava querida. Gracias por ser durante 12 años la perrita más hermosa, la compañera más fiel, la cómplice más profunda.
Llenaremos tus últimos días de las cosas que te gustan...y habré de estar ahí para acariciarte la cabeza cuando quieras irte a dormir.
Te amo siempre. Babar. Tu humana.

Hava

Pensar en todas tus cosas favoritas.

Morder calcetines.
Comer mantequilla de mi cuchara.
Salir a pasear.
Subirte al coche.
Dormir en mi cama.
Que te acaricie la cabeza.
Que te acaricie la panza.
Ponerme la pata encima cuando por dos segundos te dejo de acariciar.
Comerte más calcetines.
Tomar agua de la manguera.
Tratar de morder el agua de la manguera.
Olisquear otros perritos.
Comer pan y cosas que no debes.
Lamerte las patas.
Corretear al gato del vecino.
Encontrarme cuando me escondo de ti.
Chupar el hueso de un mango.
Chupar un helado.
Pasear por el parque México donde hay muchos perritos.
Meter las patas al agua cuando hace calor (aunque ya no te guste nadar).
Estar conmigo. Mucho.

.... haremos eso. Mucho.

te amo mi Hava...

martes, 6 de marzo de 2012

the number 29


Este año hice un ejercicio. Había que describirse a sí misma, en el hoy y ahora. Pensé, pensé mucho en lo que estaba haciendo ahorita, en lo que sentía y en las y los que estaban cerca.

Luego hubo que hacer otro ejercicio, poniendo esta vez la historia de las cosas importantes que habían pasado antes. Pensé en momentos clave, en cosas que quería, en lo que a lo largo del tiempo ha permanecido conmigo. Me sentí bien de ver que había una línea entre el entonces y el ahora, y pensé también en que la yo de entonces se sentiría bastante bien con la yo de ahora.

Al final hubo otro ejercicio en donde alguien más escribía para ti. Pensé que tuvo que pasar un tiempo, un mucho tiempo, para que lo que yo quería escribir, lo que traía adentro, fuera casi lo mismo que alguien más me escribió.

Pienso en los últimos años con todos sus retos y sus fatigas. Las aventuras constantes. Los aburrimientos y la búsqueda de la emoción. Pienso en la escuela, en salir a campo, en escalar, en andar en bici, en salir de acampada, en andar en la combi, en tomar fotos, en leer y escribir... pienso en las cosas que fui dejando atrás, en lo difícil que es desprenderse, en la sensación de levedad que da el hacerlo, en el camino sincero, más sincero, que quiero buscar.

Pienso que a mis 29 me siento bien en mi propia piel. Que dejaron de molestarme mis cejas y que me llegaron las ganas de vivir aventuras como las que de niña pensé que habría que vivir. Pienso que fue el primer cumpleaños que pasé lejos de mi familia, de toda ella, y que aún así ,incluso ahora mientras escribo en casa a solas, pienso que me siento querida y acompañada.

Siento que está la gente que tenía que estar. Que se han ido algunos que volverán y que otros más se fueron tal vez para siempre. Pero así es. Así es y aprender que hay que desprenderse en el amor de todo y de todos y hasta de uno mismo es una lección importante. Que hay que tomarse las cosas más ligeras. Que hay disfrutar la bicicleta, y la fuerza en las piernas, y los momentos en casa a solas y en los que estoy rodeada de personas. Que hay que quitarse la pereza a veces y que a veces hay que extenderla hasta el infinito y hundirse en las sábanas y sentirse cubierta por el sudor de la noche y no pararse hasta que a una la escupa la cama.

Siento que hay pequeñas cosas que se han quedado conmigo de todos los momentos vividos. Siento que cuando empezó esta espiral en mi vida que se fue haciendo más y más grande, aparecieron como en las grandes historias las grandes figuras que habrían de acompañarme y caminar conmigo. Algunas por años, como Gerardo, otras por un breve destello y otras que se reducen a una frase (amar, amar, amar...).

Siento que hay cambios en el viento y que en una de esas será hora de dejarse llevar. Siento que tendré miedo, como siempre, pero también que me sentiré más fuerte, como ahora. Siento que en ese camino, en esta espiral, en este remolino que no cesa y que pasa y que grita como un viento grueso y palpable, siento que a cada paso, a cada palabra amable, a cada pequeña sensación de amor, se unen muchas otras que andan por ahí, sueltas, sin que nadie las note.

Así se van juntando, de a poquito, hasta que casi siento que se me atoran en la garganta y que los brazos me pesan de quererlas tomar. Siento que hay tanta magia y tanta belleza y tanto amor y tanta vida y tanta fe y tanta brisa que me llega desde el mar que a veces pienso que si ahora tuviera que dejarlo todo, cambiarlo todo, tendría todavía la certeza de que todas esas maravillas están ahí, para siempre y para todos (y todas).

All is love.

Feliz cumpleaños Babar.