No tengo ganas de dormir. Quiero quedarme la noche entera mirándola. Pensando...
Quiero imaginarme que la envuelvo con una luz clara y brillante que la acompañará por siempre.
Hava duerme ahora más profundo. Los últimos días fueron difíciles para ella. Cambió de veterinario y se siente algo mejor.
Parte de ella sangra hacia adentro. Poco a poco se cansa un poco más. Sin embargo sigue mirándome con esos ojotes cafés para mirar enseguida su correa, casi gritando que quiere salir a pasear. Ahora no camina mucho. Anda un poco y se cansa. De todas formas olisquea el aire y se divierte. Le viene bien.
Yo. Yo me vuelvo un mar de lágrimas. A ratos pienso que no debería de estar triste. Debería concentrarme en haberme encontrado con este ser que me ha dado tantas cosas de forma tan sincera y sin ninguna condición. Lo agradezco de veras.
No obstante me adelanto a su ausencia y pienso que el mundo será un poco menos brillante sin Hava aquí. O quién sabe. A lo mejor de pronto me doy cuenta de que Hava estará en todas partes, y en mí, para siempre. Entonces las cosas no se ven tan mal.
Mañana salgo temprano y la dejaré por unos días. Sé que estará bien con mamá y papá. Ellos también están tristes...para ellos también llenó la casa de pisadas ruidosas y de pelos de perrito y de momentos felices.
Mi Hava querida. Tomo tu patita entre mis manos y pienso que al final somos lo mismo. Hermanas las dos.
Buenas noches Havita.
jueves, 17 de mayo de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Y uno aprende...
A Hava le he aprendido muchas cosas a través de los años...
He aprendido a saber qué está pensando, si tiene ganas de jugar, si quiere comerse lo que me estoy comiendo, si le gusta mucho una persona o no...
También aprendí que compartir la cama, aunque sea con una perrita de 50 y tantos kilos, es mejor que dormir sola.
Aprendí qué ruidito hacer cuando tiene pesadillas para dormirla sin despertarla. Aprendí que un perro entrenado nos hace más felices a las dos, pero que un perro debe ser siempre un perro, por lo que no me importa si alguna vez se comió mis únicos zapatos de tacón, o si no le gusta quedarse quieta por horas sentada a un lado de la mesa...
Ahora que está enferma veo aún más todas las cosas importantes que aprendí de ella.
La primera es que, no importa lo mal que te sientas, o el mal humor que tengas, cada vez que llega a tu casa alguien que amas hay que hacer fiesta. ¡Qué alegría encontrarnos una vez más!
La veo de pronto cansada. Hemos pasado un par de días sin dormir. Sin embargo Hava no deja de ser Hava. Le gusta mover la cola cada vez que huele comida, aunque la haga vomitar. Le gusta jugar y olerlo todo. Le gusta que la acaricien todo el tiempo. Le gusta estar rodeada de gente.
Al final le gusta ser feliz. Aunque se sienta mal, aunque esté muy enferma, aunque sabe que está compartiendo los úlitmos días con nosotros, me mira siempre con sus grandes ojos cafés y sonríe con la cola.
Yo me derrito cada vez que la veo sonreír.
Hay que ser como Hava, todos los días.
He aprendido a saber qué está pensando, si tiene ganas de jugar, si quiere comerse lo que me estoy comiendo, si le gusta mucho una persona o no...
También aprendí que compartir la cama, aunque sea con una perrita de 50 y tantos kilos, es mejor que dormir sola.
Aprendí qué ruidito hacer cuando tiene pesadillas para dormirla sin despertarla. Aprendí que un perro entrenado nos hace más felices a las dos, pero que un perro debe ser siempre un perro, por lo que no me importa si alguna vez se comió mis únicos zapatos de tacón, o si no le gusta quedarse quieta por horas sentada a un lado de la mesa...
Ahora que está enferma veo aún más todas las cosas importantes que aprendí de ella.
La primera es que, no importa lo mal que te sientas, o el mal humor que tengas, cada vez que llega a tu casa alguien que amas hay que hacer fiesta. ¡Qué alegría encontrarnos una vez más!
La veo de pronto cansada. Hemos pasado un par de días sin dormir. Sin embargo Hava no deja de ser Hava. Le gusta mover la cola cada vez que huele comida, aunque la haga vomitar. Le gusta jugar y olerlo todo. Le gusta que la acaricien todo el tiempo. Le gusta estar rodeada de gente.
Al final le gusta ser feliz. Aunque se sienta mal, aunque esté muy enferma, aunque sabe que está compartiendo los úlitmos días con nosotros, me mira siempre con sus grandes ojos cafés y sonríe con la cola.
Yo me derrito cada vez que la veo sonreír.
Hay que ser como Hava, todos los días.
Sleepless nights
Acaricio su negro cabello mientras la escucho dormir intranquila. Respira con paso acelerado. Pasó una noche larga y yo también.
Mi perra no sólo es mi perra. No es sólo una perra y ya. Es mi amiga. Entre mis dedos que con suavidad la acarician trata de descansar.
Quiero pensar que no le duele nada. Quiero pensar que se irá a dormir y despertará de mejor ánimo, como ayer.
Quiero llevarla a pasear hoy también, y a diario.
Quiero abrazarla hasta que decida partir del mundo mientras, con calma, le acaricio su cabello negro, todavía hermoso y brillante como siempre.
Quiero que sepa que no estará sola nunca. Que sepa que yo también lo sé.
Besos y paz para Hava, que ahorita sueña con correr....
te quiero Hava.
Mi perra no sólo es mi perra. No es sólo una perra y ya. Es mi amiga. Entre mis dedos que con suavidad la acarician trata de descansar.
Quiero pensar que no le duele nada. Quiero pensar que se irá a dormir y despertará de mejor ánimo, como ayer.
Quiero llevarla a pasear hoy también, y a diario.
Quiero abrazarla hasta que decida partir del mundo mientras, con calma, le acaricio su cabello negro, todavía hermoso y brillante como siempre.
Quiero que sepa que no estará sola nunca. Que sepa que yo también lo sé.
Besos y paz para Hava, que ahorita sueña con correr....
te quiero Hava.
martes, 27 de marzo de 2012
bye bye love.

Mi Hava está enferma
Siempre pensé que habiendo sido tan perfecta ella, habría de irse una noche de luna llena, entre sueños, sobre mi cama, conmigo.
Hoy Hava está enferma y nos dan la noticia de que no hay nada que hacer, más que esperar...
Yo me aferro como persona que soy a lo impermanente. Quisiera que no se fuera nunca. Que no me doliera pensar en sus ojitos que se cierran. Que no me diera miedo enfrentar al mundo sin ella.
Me lleno de arrepentimientos pensando: ¿y si hubiera dicho algo de su pancita que se veía inflada en lugar de pensar que estaba un poco gordita? ¿ Y si hubiera estado viviendo con nosotros? seguro yo me habría dado cuenta de que algo andaba mal...
pero al final no importa.
Porque Hava tiene 12 años, y los perritos a su edad son ya mayores. Ni todos los veterinarios de todo el mundo podrían encontrar una forma de hacer que ella viviera para siempre y bien, conmigo.
Pienso en que me duele al infinito no poder acompañarla todo el día los siguientes días. Pienso en que en un mundo más humano podría pasar sus días, los que fueran, dejándola lamer mantequilla fresca de mi cuchara y acariciándola mirándola dormir.
Pienso que me da terror ir a verla....pero que no puedo esperar para acariciar su pelito suave, lleno de canas, y abrazarla como lo he hecho cada vez que estoy con ella.
Siento que se me muere una partecita. Que los relojes paren y que el mundo se quede quieto. Que mi Hava está enferma y no hay nada que hacer.
A mi y a sus humanos no nos queda más que dar las gracias de haber compartido el tiempo con un extraordinario ser. La Hava que sabía reconocer el sonido del coche cuando llegaba. La Hava que apoyaba su cabeza sobre ti y te lamía las manos cuando llorabas. La Hava que no podría tener suficientes caricias, que cargaba su correa para que la llevaras a pasear, la Hava que nos ama, incondicionalmente, ante todo y para siempre.
Así llegan sus últimos días aquí como Hava....confío en que habrá de trascender como algo más. Confío en que cuando llegue el momento en que quiera decir adiós lo sabremos, y estaremos ahí a su lado para compañarla en el último respiro...por un rato.
Sé que nos estará esperando, a sus humanos, a su manada, en la orilla del río. Sé con seguridad que habrá de llevarme al otro lado.
Y así, en otro momento, en otro espacio, nos volveremos a acompañar.
Te amamos Hava querida. Gracias por ser durante 12 años la perrita más hermosa, la compañera más fiel, la cómplice más profunda.
Llenaremos tus últimos días de las cosas que te gustan...y habré de estar ahí para acariciarte la cabeza cuando quieras irte a dormir.
Te amo siempre. Babar. Tu humana.
Hava
Pensar en todas tus cosas favoritas.
Morder calcetines.
Comer mantequilla de mi cuchara.
Salir a pasear.
Subirte al coche.
Dormir en mi cama.
Que te acaricie la cabeza.
Que te acaricie la panza.
Ponerme la pata encima cuando por dos segundos te dejo de acariciar.
Comerte más calcetines.
Tomar agua de la manguera.
Tratar de morder el agua de la manguera.
Olisquear otros perritos.
Comer pan y cosas que no debes.
Lamerte las patas.
Corretear al gato del vecino.
Encontrarme cuando me escondo de ti.
Chupar el hueso de un mango.
Chupar un helado.
Pasear por el parque México donde hay muchos perritos.
Meter las patas al agua cuando hace calor (aunque ya no te guste nadar).
Estar conmigo. Mucho.
.... haremos eso. Mucho.
te amo mi Hava...
martes, 6 de marzo de 2012
the number 29

Este año hice un ejercicio. Había que describirse a sí misma, en el hoy y ahora. Pensé, pensé mucho en lo que estaba haciendo ahorita, en lo que sentía y en las y los que estaban cerca.
Luego hubo que hacer otro ejercicio, poniendo esta vez la historia de las cosas importantes que habían pasado antes. Pensé en momentos clave, en cosas que quería, en lo que a lo largo del tiempo ha permanecido conmigo. Me sentí bien de ver que había una línea entre el entonces y el ahora, y pensé también en que la yo de entonces se sentiría bastante bien con la yo de ahora.
Al final hubo otro ejercicio en donde alguien más escribía para ti. Pensé que tuvo que pasar un tiempo, un mucho tiempo, para que lo que yo quería escribir, lo que traía adentro, fuera casi lo mismo que alguien más me escribió.
Pienso en los últimos años con todos sus retos y sus fatigas. Las aventuras constantes. Los aburrimientos y la búsqueda de la emoción. Pienso en la escuela, en salir a campo, en escalar, en andar en bici, en salir de acampada, en andar en la combi, en tomar fotos, en leer y escribir... pienso en las cosas que fui dejando atrás, en lo difícil que es desprenderse, en la sensación de levedad que da el hacerlo, en el camino sincero, más sincero, que quiero buscar.
Pienso que a mis 29 me siento bien en mi propia piel. Que dejaron de molestarme mis cejas y que me llegaron las ganas de vivir aventuras como las que de niña pensé que habría que vivir. Pienso que fue el primer cumpleaños que pasé lejos de mi familia, de toda ella, y que aún así ,incluso ahora mientras escribo en casa a solas, pienso que me siento querida y acompañada.
Siento que está la gente que tenía que estar. Que se han ido algunos que volverán y que otros más se fueron tal vez para siempre. Pero así es. Así es y aprender que hay que desprenderse en el amor de todo y de todos y hasta de uno mismo es una lección importante. Que hay que tomarse las cosas más ligeras. Que hay disfrutar la bicicleta, y la fuerza en las piernas, y los momentos en casa a solas y en los que estoy rodeada de personas. Que hay que quitarse la pereza a veces y que a veces hay que extenderla hasta el infinito y hundirse en las sábanas y sentirse cubierta por el sudor de la noche y no pararse hasta que a una la escupa la cama.
Siento que hay pequeñas cosas que se han quedado conmigo de todos los momentos vividos. Siento que cuando empezó esta espiral en mi vida que se fue haciendo más y más grande, aparecieron como en las grandes historias las grandes figuras que habrían de acompañarme y caminar conmigo. Algunas por años, como Gerardo, otras por un breve destello y otras que se reducen a una frase (amar, amar, amar...).
Siento que hay cambios en el viento y que en una de esas será hora de dejarse llevar. Siento que tendré miedo, como siempre, pero también que me sentiré más fuerte, como ahora. Siento que en ese camino, en esta espiral, en este remolino que no cesa y que pasa y que grita como un viento grueso y palpable, siento que a cada paso, a cada palabra amable, a cada pequeña sensación de amor, se unen muchas otras que andan por ahí, sueltas, sin que nadie las note.
Así se van juntando, de a poquito, hasta que casi siento que se me atoran en la garganta y que los brazos me pesan de quererlas tomar. Siento que hay tanta magia y tanta belleza y tanto amor y tanta vida y tanta fe y tanta brisa que me llega desde el mar que a veces pienso que si ahora tuviera que dejarlo todo, cambiarlo todo, tendría todavía la certeza de que todas esas maravillas están ahí, para siempre y para todos (y todas).
All is love.
Feliz cumpleaños Babar.
lunes, 23 de enero de 2012
#DivisióndelSur
Llegué a casa con las manos llenas de tierra por descargar a Gaoth de la cajuela. Llegué contenta y llena de aire nocturno. Llena del ruido de las llantas sobre el pavimento oscuro. Llena del peso del casco sobre mi cabeza, de la sensación de los pedales bajo mis pies.
Hoy ¡Por fin! después de un año (o más) de decir, iré a rodar, iré a rodar, iré a rodar con la División del Sur, me puse los tenis, le quité a Gaoth el zapato delantero y la metí como pude a la cajuela y me dirigí al Parque de la Bombilla para encontrarme con otros y otras con quienes rodar.
Me encontré con un grupo de guerreros rodantes experimentados y de muchos otros neófitos como yo. Alguna que empezaba a aprender a montar su corcel imaginario, otros que lo llevan a hacer todo tipo de suertes sobre el camino, otros que lo cubren de luz...
Al grito de ¡Váaaaamonos! cerca de 40 (y tantos tal vez) ciclistas nos pusimos en camino con rumbo desconocido por las calles de Coyoacán. Me causaban gracia las instrucciones de "coche izquierda" y "hoyo a la derecha" que avisaban al grupo de tener cuidado al rodar.
Conocí todo tipo de gente interesante. Fotógrafo, ingeniero, filántropo, estudiante... ahí rodábamos todos y todas con el único propósito de disfrutar la máquina bajo los pies y la compañía de los demás.
Fue un paseo sencillo donde aprendí todo tipo de tips para andar mejor en bici. A qué altura debe estar mi asiento. Cómo debo usar el casco. Cómo no asegurar la bicicleta y dónde no estacionarla (por aquello de que tienda a desaparecer).
Nos ví detenernos para cambiar una llanta. Nos ví esperar a que el grupo estuviera completo para rodar. Hasta tocó que un par de patrulleros decidieran cuidar la retaguardia un rato y hasta ganas tuve de saludar al oficial.
Entre las filas interminables de autos que en hora pico no hacen más que desear estar en casa ya, avanzaba la columna de ciclistas que se cuidan unos a otras, que bloquean el paso de un auto hasta que acaben de pasar los demás, que cantan y platican mientras ruedan...
Me dio gusto pensar que puede uno hacer de todo en esta ciudad. Que puede ser uno de todo. Que da gusto rodar por las noches, que da gusto dejar la casa y el cansancio de la tarde para empujar la bici a la cajuela y pedalear. Me da emoción que mis piernas se sientan fuertes, que se hagan más fuertes, que puedan llegar hasta el parque a rodar sin cansarse, que puedan andar por las cuestas y bajar con el viento y disfrutar, con amigas y amigos nuevos y desconocidos, un encantador paseo por la ciudad.
La división del sur se junta todos los lunes a las 7pm en el Parque de la Bombilla...
¡No dejen de pedalear!
(fotitos mañaa que las pueda bajar)
jueves, 5 de enero de 2012
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